Hace más de un año que quería crear este nuevo espacio donde compartir un poco más de mí, de mis pensamientos, emociones, reflexiones, inflexiones y charlas inspiradoras con personas bonitas.

Puedo decir que he estado muy liada, que no he podido y mil etcéteras… pero la verdad es que no podía por una sencilla razón: no fluía, estaba paralizada, bloqueada por el miedo.

Ha sido un año complicado, en diferentes sentidos. De mucho crecimiento personal, eso sí, y de llegar a profundidades a las que nunca me había acercado.

Ayer, por fin, publiqué el podcast.

Ya había desistido, pero cuando las cosas tienen que ser, son. Y esto tenía que ser. Y tenía que ser ayer.

Sin previo aviso, sin darle caña al marketing que tan mal llevo… pero venciendo una vez más mi miedo. Porque sí, a medida que el tiempo pasa y voy superando miedos y obstáculos, me voy encontrando con otros y otros… Ayer me di cuenta que lo que me frenaba era el miedo, del cual tengo mucho que hablar y escribir, así que decidí pasar por encima de él.

Y así, de sorpresa, publiqué un nuevo podcast.

EL PODCAST DE TERE.

REFLEXIONES E INFLEXIONES.

Y aquí voy a ser enteramente yo… Y espero que a medida que me vaya acomodando, vaya mostrando cada vez más esa parte de mí en libertad. Yo.

Ni más ni menos.

Tan fácil y tan difícil a la vez.

Quería que este primer episodio fuera especial, porque me apetecía y porque en un momento de lucidez inspiradora me vino así.

Esta soy yo, de segundos inspiradores que llegan tras años de aletargamiento. Segundos breves pero que llegan con toda la información que estaba esperando.

Y el día era ayer porque ayer era el santo de mi abuela materna, y el mío. Y quería tenerla conmigo en este nuevo comienzo, desde mí. A ella y a mi madre.

Pero eso lo sé ahora.

Y así, como quien no quiere la cosa, en este primer episodio me abro un poco de corazón y comparto un poco de mí, de mi abuela y de lo que me ha conectado al conocer un poquito más de la vida de Santa Teresa de Jesús.

Puedes escuchar el episodio desde aquí y si te gusta suscribirte para los siguientes 😉

Y a partir de ahora, te dejo con un resumen del podcast, por si lo que te apetece es leer 🙂

 

«Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero»

Santa Teresa de Jesús

Este verso siempre me ha fascinado por su intensidad, pero desde hace unos días le he dado un nuevo enfoque, un enfoque más profundo.

Al entender un poquito más la vida de Teresa de Jesús, yo he entendido un poquito más este verso que escribió.

Puedes escuchar el podcast desde aquí si lo prefieres 🙂

Hoy es 15 de octubre: Santa Teresa de Jesús.

Hoy es el día que se celebra mi santo y el de mi abuela, y el de la tía de mi abuela.

Supongo que a mi abuela le pusieron su nombre por su tía, hermana de su padre que siempre vivió con ellos. Y a mí me pusieron Teresa por mi abuela.

Voy a confesar que no es un nombre que me haya gustado tener, pero si hay algo que sí me ha gustado es compartir el nombre con ella. Estar unidad por un mismo nombre, con ella precisamente, me resulta muy dichoso. Teresa, la madre de mi madre.

Hoy voy a compartir un poquito de mí, de mi abuela y de Santa Teresa de Jesús.

Más allá de todas las cuestiones religiosas, encuentro en Teresa de Jesús un alma inquieta, una persona que fue muy intensa, de una convicción brutal, pero a la vez hasta que llegó a ese punto de luz, de seguirse a sí misma, con mucha tortura interior.

Yo creo que esto nos pasa a muchas personas, que no nos hacemos caso y seguimos lo que nos dictan los demás. Y eso nos produce infelicidad.

Me he visto muy reflejada en ella.

Hace unos años decidí realizar un parón profesional, y desde hace dos años tengo muy claro que no quiero continuar mi trayectoria profesional tal y como la estaba realizando.

Esto me ha llevado a una profunda crisis, porque no es fácil, pero tengo muy claro que ya no voy a ir en contra de mi corazón. Ahora quiero seguirlo.

Ya no quiero lo que quise antes en el ámbito profesional.

Y esto, más o menos, me ha conectado con la historia de Teresa de Jesús. Ella tenía muy claro que quería ser monja, pero no como lo estaban practicando sus hermanas del convento.

Y esto la torturaba mientras intentó realizar las cosas como las demás… hasta que se rindió a sí misma, y a su forma de ser y creer.

¿Quién era Santa Teresa de Jesús?

Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada nació el 28 de marzo de 1515 en Ávila. Fue monja, mística y escritora. Fundadora de la orden de Carmelitas Descalzos.

Su gran obra.

Una vida monacal más austera, aislada y dedicada a la oración.

Conocer un poquito de su vida me ha gustado porque he entendido más.

Por ejemplo he entendido el profundo significado del verso del principio, ese «muero porque no muero» era literal y de una profundidad desgarradora, porque realmente ella desde muy jovencita quería morir para estar con Dios.

No se sentía comprendida y, a la vez, no comprendía a los demás.

Y esto me ha conectado mucho porque es algo común que nos pasa a muchas personas, en el momento que queremos o sentimos algo diferente a lo habitual.

Su fuerza, su paz, su tesón… su vocación tan clara. Tener tan claro desde el principio su camino, aunque se distrajera un poco por lo que le decían los demás. Pero al final siguió su camino.

Y es que cuando viene de dentro es una fuerza imparable, y sale lo que tiene que salir: tú.

Teresa de Jesús murió el 15 de octubre de 1582, y por eso se celebra este día.

Y hoy es el día que tanto yo como mi abuela Teresa celebrábamos nuestro santo. Y este año me hace especial ilusión supongo que porque ha sido un año de una profundidad y evolución personal brutal.

Pero me ha apetecido honrar a mi abuela y a mi tía bisabuela celebrando este día aquí las tres juntas.

Y aunque no siempre me haya gustado mucho llevar este nombre ahora sí me siento orgullosa de llamarme así, de lo que significa y de lo que implica, especialmente por la unión que existe con ella, con mi abuela.

Porque si hay algo que recuerdo de mi abuela es un profundo amor, una profunda sensación de paz. La persona que te recibía siempre con los brazos abiertos, que no hacía distinciones, que a todos nos hacía sentir únicos y especiales.

Ella era discreta, amorosa, paciente, buena… Yo la recuerdo con esa sensación de paz, de amor, de abrazo abierto.

La recuerdo sin tener que esforzarme para que me quisiera, simplemente ser yo, sentirme querida, sentirme amada, valorada… simplemente siendo yo.

Todos mis recuerdos con ella son así.

Y su casa sigue siendo en mí, hogar.

Y en ese abrazo y sentimiento profundo de amor me conecta con mi madre, y se crea un hilo invisible que nos une a las tres. Y eso es maravilloso.

Y con eso me quedo, con el abrazo de mi abuela y con el de mi madre.

Feliz día,

Tere González Buetas

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